La destrucción de nuestro hogar, el planeta Tierra, viene siendo en los últimos años uno de los temas que más ”preocupados” ha mantenido a los distintos países. Por nuestra parte, los seres humanos, hemos seguido con nuestra vidas como si no ocurriese nada, ya que como todo, si no nos afecta a nuestro bolsillo y no se interpone en nuestro día a día, directamente no le prestamos la atención que se merece.
Pero no todo está perdido. Según un estudio reciente de un grupo de investigadores del MIT -Instituto de Tecnología de Massachusetts-, estos han conseguido captar el primer atisbo de mejora en la capa de ozono que nos protege a todos y cada uno de nosotros de la peligrosa y dañina radiación solar que favorece la aparición de cáncer de piel, envejecimiento prematuro de esta o cataratas… las plantas y el ecosistema acuático son por otro lado los grandes afectados en el medio ambiente.
Dentro de las cinco capas que se encuentran en nuestro aire, el ozono está presente en dos de ellas:
- Una, la más cercana a la tierra (10%)
- Otra, situada en la estratosfera, la cual se conoce como la ”capa de ozono”.
La destrucción de esta capa se debe, principalmente, a la emisión de gases que contienen Bromo y Cloro, gases con fuentes de halógeno producidos por la actividad humana. Esta actividad parece mostrarse, durante los últimos años, más benévola con una capa de ozono que se presenta como la única protección que tenemos contra los rayos solares.
El estudio realizado por los investigadores del prestigio instituto americano concluye que el agujero de la capa de ozono se habría reducido en más de cuatro millones de kilómetros cuadrados en comparación con su tamaño a comienzos de siglo XXI, en el año 2000.
¿Y quiénes han sido los ”cupables”?
Hace casi dos décadas, tal día como hoy, 16 de septiembre, el protocolo de Montreal era aprobado por la Asamblea General de las Naciones Unidas en Canadá con el único objetivo de promover una protección de esa capa de ozono que, en vistas de los resultados, parece haber causado un inesperado -dados los grandes niveles de contaminación que se pueden observar en numerosos lugares de nuestro planeta- a la par que deseoso efecto positivo para nuestro hogar más natural.

