La industria espacial y la contaminación

En los últimos meses, han sido numerosas las noticias relacionadas con la investigación del espacio, los viajes a Marte o a la Luna o los ambiciosos proyectos planteados por grandes instituciones como la NASA. A pesar de tratarse de una industria a la que todos admiramos y seguimos de cerca para hacernos eco de los avances de la humanidad, lo cierto es que tiene inevitables repercusiones sobre el medio ambiente. 

En este artículo, pondremos el foco en las emisiones contaminantes derivadas directamente de la actividad de la industria espacial, los métodos de contribución a la sostenibilidad de la misma, así como las novedosas invenciones para contribuir a la eficiencia.

Contaminación

A pesar de que la industria espacial es mucho menos perjudicial para el medio ambiente que otras como la de la aviación y, sobre todo, la automovilística, también debemos hacer referencia a ella, ya que es la causante de nuevos tipos de contaminación (como la ya conocida contaminación lumínica). En este sentido, las principales fuentes de contaminación generadas por la industria espacial son:

  • Lanzamiento de cohetes: A pesar de ser una práctica poco habitual (debido al coste que supone), cada vez que un cohete despega se genera una gran cantidad de emisiones contaminantes de CO2 (unas 1.350 toneladas por lanzamiento aproximadamente). Al contrario de lo que se podría pensar, este tipo de contaminación no resulta del todo significativa, ya que “tan solo” se lanzan unos 80 o 90 cohetes a lo largo del año, y comparado con la carga contaminante anual de los automóviles es un dato insignificante.
  • “Basura espacial”: La basura espacial hace referencia a aquellos artefactos u objetos que se encuentran en la órbita de la Tierra y que ya no tienen ningún tipo de utilidad. Por ejemplo: restos de cohetes desprendidos durante misiones anteriores, cables, cámaras o tornillos perdidos durante expediciones o satélites en desuso.

Los principales problemas derivados de la existencia de basura espacial residen en la posibilidad de entorpecer u obstaculizar futuras misiones (desviando la trayectoria de cohetes para evitar el choque) o la posibilidad de su regreso a la Tierra y convertirse en una gran fuente contaminante (existen satélites rusos con materiales altamente radiactivos que podrían ser realmente perjudiciales si regresan a la Tierra).

  • Contaminación lumínica: En los últimos tiempos ha surgido una nueva fuente de crítica a la industria espacial, sobre todo consecuencia de la actuación de empresas privadas como SpaceX (multinacional dirigida por el afamado Elon Musk), cuyo objetivo es el de proporcionar un servicio de internet de banda ancha y baja latencia a nivel mundial, con el proyecto Starlink. Esto supone la colocación en órbita de cientos de satélites, provocando contaminación lumínica y dificultando así la labor de los atrónomos.

Avistamiento de los satélites Starlink captado por una cámara de móvil.

¿Cómo se reduce esta contaminación?

Conscientes de la preocupante actividad contaminante que estaban produciendo, poco a poco se han ido desarrollando medidas eficientes y más responsables con el entorno que resultan dignas de mencionar, como por ejemplo:

  • El modelo de cohete “Starship” creado por SpaceX y caracterizado por ser totalmente reutilizable, a diferencia de los anteriores cohetes utilizados. Esto contribuiría tanto a la reducción de basura espacial, como a la de la emisión de gases contaminantes.
  • Otros mecanismos más elaborados para reducir el efecto de la basura espacial son los escudos Whipple (que protegen a la nave de posibles impactos con este tipo de obstáculos) o el lanzamiento de satélites temporales que se destruyen con el paso del tiempo.
  • En cuanto a la contaminación lumínica, se puede señalar que parece que aún queda camino por recorrer, ya que el lanzamiento de satélites apenas está regulado y eliminar los ya colocados resulta realmente complicado.

En definitiva, la industria espacial, a pesar de su gran contribución al desarrollo y la innovación de la humanidad tiene unas consecuencias contaminantes prácticamente inevitables. Aun así, cada vez son más los mecanismos utilizados para reducir esta contaminación y contribuir a la sostenibilidad del medio ambiente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.